Rompiendo mitos

¿Por qué comer sano ayuda al medio ambiente?

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Si hay algo de lo que no cabe duda es que llevar una buena alimentación es indispensable para nuestro bienestar: protege nuestro sistema inmunológico, disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, aumenta nuestro nivel de energía…y hasta nos pone más contentos. Pero hay una evidencia de la que no se ha hablado tanto hasta ahora: comer sano, contribuye a preservar el planeta.

Los motivos, a continuación:

  • Reduce la huella hídrica

En el contexto de la alimentación, la huella hídrica mide la cantidad de agua utilizada para producir un alimento, tanto su uso directo como indirecto.

Según Greenpeace, para producir 1 kg de carne roja es necesario emplear hasta 15.000 litros de agua; por el contrario, la producción de 1 kg de carne blanca, verduras o cereales, solo necesita entre 200-400 litros. Por tanto, comiendo este tipo de alimentos, reduciremos el indicador hasta un 75%.

  • Merma la emisión de residuos

Cuanto más procesado está un alimento, mayor es la cantidad de recursos y energía que se emplean en su producción y comercialización y, por ende, mayores los residuos que se generan.

¿Recuerdas tu última visita al supermercado? Lo más seguro es que los alimentos precocinados estuvieran en cajas, con bolsas de plástico en su interior, e incluso una bolsa dentro de otra más grande; sin embargo, las sanísimas verduras y hortalizas, os esperan al desnudo listas para ser consumidas.

  • Disminuye la huella de carbono

El efecto invernadero es uno de los grandes enemigos del cambio climático, ya que provoca la pérdida de la biodiversidad y destruye ecosistemas. En términos alimentarios, la huella de carbono calcula la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos durante en el proceso de fabricación y distribución de un alimento.

Cuanto más procesado y más lejano sea el origen del producto, mayor será la huella; por contra, si consumimos alimentos locales, de temporada y poco procesados, disminuiremos este indicador además de disfrutar de productos más económicos y con mejores propiedades nutricionales.

  • Minimiza el impacto medioambiental

Con el fin de aumentar la producción y satisfacer una demanda en constante crecimiento, en las últimas décadas se ha producido un uso desmesurado de fertilizantes químicos y herbicidas. Cuando estas sustancias se filtran en la tierra, pueden llegar a contaminar el suelo e, incluso, el agua subterránea.

Por el contrario, la agricultura ecológica retoma las técnicas naturales y emplea sustancias que respetan la naturaleza y su curso. Aunque producen una cantidad menor, la calidad de los alimentos es mucho mayor: al respetar el tiempo de crecimiento y maduración de los productos, y al estar exentos de sustancias químicas, produce alimentos con un mayor número de nutrientes y antioxidantes, redundando en beneficios positivos para la salud y el entorno.

  • Protege el fondo marino

Seguro que muchos aún os acordáis del mítico eslogan “Pezqueñines no, gracias” desarrollada por el FROM (Fondo de regulación y organización del mercado de los productos de la pesca y cultivos marino).

Es importante que tengamos en cuenta las tallas mínimas para la pesca: 20 cm en merluzas, 11 cm para las sardinas, 9 cm en el caso de los boquerones…estamos de acuerdo en que es complicado memorizarlas con exactitud, pero teniéndolo presente a la hora de hacer la compra, ayudaremos a frenar las malas prácticas en la pesca y contribuiremos a la supervivencia de las especies.

  • Reduce el desperdicio alimentario

Cada año se derrochan 1.300 millones de toneladas de alimentos a nivel mundial, una escandalosa cifra que no solo supone enormes pérdidas económicas, sino que también daña los recursos naturales. Según un reciente informe publicado por la FAO (la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el desperdicio tiene consecuencias nefastas en el clima, el agua, la tierra, y la diversidad.

Entre los principales datos que arroja el estudio, destaca que los alimentos producidos y no consumidos generan 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera; es decir, si el desperdicio alimentario fuese un país, sería el tercero en el ranking de países con mayor huella de carbono, solo por detrás de China y de Estados Unidos.

Aunque el desperdicio alimentario tiene lugar en todos los eslabones de cadena de suministro, es en los hogares donde se da la mayor cifra, un 42% del total. Si quieres llevar alimentación sana y responsable, toma este dato en cuenta y apúntate a la cocina del aprovechamiento.

Tal vez estéis pensando que vuestra colaboración no cambiará las cosas pero, como decía el escritor L. Yutang “la vida está llena de insignificancias, el tiempo de instantes, y las montañas de granos de arena”.

En nuestro recetario aportamos el nuestro, recomendando el uso de alimentos ecológicos de temporada y de carne blanca.

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