Especial Navidad

Cómo sobrevivir a la Navidad

Montar el árbol en el salón, envolver regalos, preparar la garganta para cantar mil y un villancicos (o al menos intentarlo)… las tradiciones propias de la Navidad están a la vuelta de la esquina. Y, por consiguiente, también se acercan las cenas de empresa, las reuniones con ese primo lejano que hace tiempo que no ves, y las interminables sobremesas al son de los cánticos de Raphael.

Según el Grupo NC Salud, la Navidad engorda entre 2 y 5 kilos, teniendo en cuenta que las celebraciones duran unos 15 o 20 días. ¿La buena noticia? Aún estas a tiempo de concienciarte y evitar que la cuesta de enero sea aún más pesada.

Si quieres salir airoso de las fiestas navideñas, ¡toma nota de estos consejos!

  • Di sí al desayuno

Es el día de Nochebuena y se te está haciendo la boca agua pensado en el festín. Y, aunque sabes que no es la solución, automáticamente piensas: bueno, voy a comer poco durante el día para compensar. Escucha al pepito grillo de tu interior que te dice que es ¡un trágico error! Saltarse el desayuno no solo hará que te comas hasta el mantel, sino que además no tendrás energía durante el día y no quemarás ni una sola caloría.

La mítica frase “desayuna como un rey, come un príncipe, y cena como un mendigo” también vale para Navidad (metafóricamente hablando claro).

  • Un vaso de agua, por favor

Ya estás en la mesa esperando a que la abuela sirva los aperitivos. Pero antes de que lo haga, ve a la cocina a beber agua. Los expertos recomiendan beber en torno a 2 litros de agua diarios, y en esta época del año no se nos puede olvidar.

Según la American Chemical Society, beber un vaso de agua justo antes de comer ayuda a que el estómago se sienta más lleno y a regular la sensación de hambre, evitando así los posteriores atracones.

  • El picoteo, en su justa medida

Vuelves de la cocina y te sientas a la mesa. Ante ti, una interminable ristra de aperitivos y tapas varias. Antes de echarles la zarpa, recuerda que pequeños bocaditos sumarán más calorías en conjunto que un plato principal.

A la hora de planificar el menú, sustituye los canapés a base de masas u otros hojaldres por tapas ricas en proteínas y bajas en grasa, como el marisco, el lacón, o el jamón. Un pequeño gesto que marcará la diferencia.

  • El toque verde del menú

Hemos dejado a un lado los aperitivos y llega la hora de la verdad: ahí viene el plato principal, ese delicioso cordero o esa lubina en salsa con la que llevas soñando todo el año. Seguramente junto a él vengan un par de ensaladas que, no es que te hagan mucha ilusión, pero bueno, siempre viene bien ponerlas en la mesa por si acaso.

Pues bien, en esos boles está la clave del éxito: las ensaladas a base de frutas y verduras crudas o cocinadas nos ayudarán a saciarnos antes, a quemar grasas más rápido, y a mejorar la digestión.

  • El broche de oro

Si no has seguido nuestros consejos, a estas alturas de la velada lo más seguro es que tu estómago te esté gritando “¡para, por favor!” pero lejos de hacerle caso, intentas hacer un pequeño esfuerzo para el broche final: el postre.

Una buena noticia, no tienes por qué renunciar a él: en lugar de comer calóricas tartas de nata y chocolate, elige opciones más nutritivas en las que se incluyan frutas frescas, como la socorrida macedonia de fruta, el sorbete de mandarina, o la piña al oporto.

  • Llega la hora de la fiesta

Aunque lo más probable es que tras semejante comilona lo que más le apetezca a tu cuerpo es dormir como un lirón, has quedado para tomar una copilla y ni por asomo quieres ser el único que se pierda la fiesta, ¡de perdidos al río! Te calzas los zapatos y vas.

Antes de llamar al camarero, ten en cuenta que el alcohol puede tener incluso más calorías que la cena anterior. Por ejemplo, un vaso de vino tinto (150 ml) aporta 82 Kcal, mientras que una copa de ron con cola (150 ml) alcanza las 220 Kcal.

  • Empachos y remordimientos

Te despiertas al día siguiente y solo puedes pensar en por qué lo hiciste, por qué no pudiste dejar de comer en toda la noche y de beberte hasta el agua de los floreros. Pero como decía una canción de Rocío Jurado: “ahora es tarde, señora”.

A más de uno se lo ocurre dejar de comer o saltarse comidas, pero eso solo agravará aún más el problema. Hay que volver a la rutina: respetar las 5 comidas diarias, aumentar el consumo de frutas y verduras, e intensificar la actividad física. Tampoco es que tengas que matarte en el gimnasio, pero al menos intenta caminar 10.000 pasos diarios. Si estás pensando en pedirle a los Reyes Magos algo que te ayude en esta tarea, aquí tienes nuestra aportación.

Hagas caso o no a todo lo anterior, aún queda el consejo más importante: disfruta del calor de la familia, de la emoción de los reencuentros, del entusiasmo de las celebraciones…y sobretodo, comparte tu sonrisa.

¡Feliz Navidad!

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